Porque
jugar al Poker
Hay muchas cosas que me atraen del póquer, como que es divertido, emocionante, pones a prueba tus habilidades, conoces a gente… y como no, la posibilidad de poder ganar dinero. Pese a lo que piensa la mayoría de la gente, la suerte a largo plazo en el Poker, no es determinante, y además no se necesita ser de los mejores jugadores del mundo para tener éxito, es suficiente con ser mejor que la mayoría de los oponentes con los que te sientas a jugar.
La clave está en la preparación y en la experiencia.Jugar al póquer no es lo mismo que jugar al los juegos de casino, como Ruleta, Black Jack, Batccarat o Dados. En estos juegos, juegas contra la casa y la casa parte con ventaja, una ventaja que a largo plazo es imposible de superar. Si no hubiera límites en las apuestas, los jugadores tendríamos posibilidades, pero precisamente están puestos y estudiados para dejarnos sin opciones de éxito a largo plazo.
Cuando juegas al póquer, sea on-line o en vivo, no juegas contra la casa, lo estás haciendo contra otros jugadores. Quizás buenos, o a lo mejor terribles, pero nadie parte con ventaja de antemano. La fortuna no les va a favorecer ni a ellos ni a ti. A largo plazo a todos se les reparte la misma cantidad de buenas y malas cartas. La diferencia está en lo que haces con las cartas que recibes, y esta diferencia es el resultado de tu conocimiento y habilidad. Aquí la casa actúa como organizador y a cambio de una pequeña comisión en cada pote (Rake), ofrece a cualquier persona la posibilidad de sentarse en sus mesas a jugar unas manos.
Advertencias sobre el Poker y el juego en general.
El póquer es un juego, y como tal, se puede ganar o perder dinero. Nunca juegues al póquer dinero que no puedas perder, y no veas las perdidas como dinero que tienes que recuperar.Si tienes falta de autocontrol y disciplina, te recomendamos que no juegues al Poker ni a ningún otro juego de azar.
Un jugador compulsivo tiene garantizado el fracaso en cualquier juego. Que nadie vea el Poker como un medio para hacerse rico rápidamente y sin esfuerzo. No sé de nadie que lo haya conseguido. En el póquer sin un mínimo de dedicación, no se consigue nada.

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